Graciela Leguizamón
No tuve la suerte de conocer al Padre Mario en vida, pero, cuando necesité algo, tanto por enfermedad como también por trabajo, le pedí y siempre estuvo conmigo, ayudándome. Conocía la Obra por los buenos comentarios de la gente, pero nunca había venido. Anoté a mis hijos en la escuela secundaria y así empecé a…

