Pamela Colaneri

Tomé contacto con la Obra del Padre Mario por primera vez hace 5 años y medio. Supe de un puesto libre, mandé mi curriculum y ahí comenzó mi recorrido por la Obra.

Actualmente, me desempeño en el Área de Relaciones Institucionales, Desarrollo de Recursos, en la oficina que la Obra tiene en la Avenida Santa Fe, en Capital Federal.

Si tengo que destacar algo de mi trabajo es, por un lado, la ayuda al otro y, por otra parte, el ambiente laboral: mis compañeros son lo mejor que me pasa cada jornada, sin ellos mi paso por la Obra no sería el mismo. También tengo anécdotas y momentos imborrables: ¡no hay Cena Aniversario de la Obra en la que no suba a bailar al escenario!

Cuando me entrevistaron para cubrir mi cargo me contaron sobre el Padre Mario. Yo lo conocía por la película “Las Manos”, pero desconocía su gigantesca obra. Hoy, y transitando la cotidianeidad de su legado, el Padre Mario es para mí alguien que me protege, en cualquier lugar que esté. Uno como ser humano vive momentos y tiene picos de felicidad y tristeza, cuando eso pasa digo en voz alta: “Gracias, Padre Mario” o “Dale, Padre Mario, dame un mano, ponete las pilas”.

Creo que todos los que trabajamos en la Obra somos elegidos para estar acá, se vive una energía especial, sea el tiempo que sea. Estoy muy agradecida por el espacio, por el crecimiento, la confianza y la apuesta al desarrollo profesional. Dar lo mejor de cada uno en la Obra y poder decir “Yo soy parte” es un verdadero orgullo.