Yo también soy parte de la Obra: Matías Roldán

Antes de conocer la Obra lo único que sabía de ella era que mi abuela iba a la panadería a retirar el pan que allí entregaban a la gente. En esa época yo tenía unos siete u ocho años.

Después, al terminar el secundario, buscaba una carrera y una profesora me aconsejó que viniera a estudiar en el terciario de la OPM: allí comenzó mi contacto con toda esta gran familia.

En 2010, en 2º año de la Tecnicatura en Administración de Empresas, me presenté a una entrevista para un puesto de pasante y poco después me llamaron desde la Policlínica, donde empecé como recepcionista. Ahí conocí a grandes personas y, sin saberlo, empezaría a construir mi propia familia. Allí conocí a quien hoy es la madre de mi hijo, que trabajaba como radióloga, después estudió Enfermería Universitaria en el CUP y una vez recibida ejerció como docente en la misma carrera. Hoy trabaja con los adultos mayores en el Polideportivo.

Cuando se terminaba mi contrato como pasante, comencé a trabajar en el área de Desarrollo de Fondos. Allí tuve un conocimiento completo de lo que significa la Obra, de todo lo que implica y de cómo cada uno de nosotros formamos parte de algo tan grande y valioso.

Terminé mi carrera en el CUP y hoy soy licenciado en Administración de empresas. Además, trabajo como coordinador de Desarrollo de Fondos y tengo un hijo de 4 años, que viene al Jardín de la Obra. No solo transcurrió mi tiempo dentro de la Obra sino mi vida se fue formando a la par. Esas son cosas que uno va experimentando cuando es parte de esta familia.

Otra de las cosas que puedo vivenciar, son los testimonios de las personas devotas del Padre: es increíble escuchar los casos y cómo la gente mantiene una conexión difícil de explicar o entender. Esa es una de las conclusiones a las que llegué estando acá: a veces las cosas no se explican, solo se sienten. Creo que el Padre le da mucha paz a la gente, solo basta ver un 19 de agosto y pararse en el centro del Patio de la Solidaridad y ver tanta gente, pero a la vez sentir tanta tranquilidad.

Llegué con 20 años, y este año cumplo 30. Pasaron muchas cosas en mi vida y en la Obra, pero de algo estoy seguro: hoy, lo que soy, es gracias a haber conocido y pertenecer a esta familia. No solo es un trabajo, es una integración completa entre lo que uno aprende, enseña y sigue aprendiendo y que todo eso tiene como resultado que otra persona es ayudada. Porque todo lo que hacemos en esta Familia, siempre repercute en otras que menos tienen, por eso para mí la Obra del Padre Mario siempre será UNA GRAN FAMILIA.