Lucía Valenzuela trabaja en el Sostén a Distancia –SAD-, uno de los programas de padrinazgo que se desarrollan en nuestra Obra. Anteriormente, había realizado el curso de Telemarketing en la Plaza de Artes y Oficios. Nos cuenta lo siguiente:
“Siempre me asombra la carita de alegría de los chicos cuando reciben una carta, una postal o un regalo de sus padrinos. Algunos de ellos no solo se acuerdan de sus ahijados, sino de la familia entera. También uno vive la preocupación de los chicos que van creciendo y por la edad se ponen más rebeldes: ese es un desafío que tenemos para este año”.
“En el SAD hay un buen clima de trabajo. Me ocupo de cargar las fichas con los datos de las familias de los chicos, y comparto con las trabajadoras sociales el seguimiento por las situaciones que viven las familias. Veo como se trata de ayudarlas, de pensar y trabajar por el futuro de los chicos de González Catán, que es a lo que apunta el programa”.
“Valoro mucho la gente que está aquí y agradezco a las personas que me dieron la posibilidad de trabajar y que confiaron en mí. En julio mi hija Belén cumplirá 3 años. Irá a la guardería que la fundación tiene para los hijos de los empleados, y estoy muy contenta porque la voy a tener cerquita.”

