El emotivo acto comenzó con la presentación de los abanderados de más de veinte escuelas del distrito, quienes se acercaron para saludar a nuestra gran familia educativa de la Obra del Padre Mario. A continuación, los primeros abanderados de la escuela portaron la bandera fundacional, que fue enarbolada allí por última vez, mientras la Banda Municipal ejecutaba los acordes del Himno Nacional Argentino. El equipo directivo donó la nueva bandera y el intendente Fernando Espinosa obsequió la bandera del Municipio de La Matanza.
Entre los presentes estuvieron nuestra presidenta, Perla Gallardo, distintas autoridades de la Obra del Padre Mario como el Dr. Alberto Garavelli, el Arq. Gabriel Laurino, la Sra. Nora Garavelli, la Dra. Edita Kumvich y la Lic. Graciela Rossi.
También acompañaron el festejo Monseñor Horacio Suárez, Obispo de Laferrere, Sr. Antonio Colisigno, Secretario de Producción, Tecnología y Educación de La Matanza, Lic. Guillermo Laiño, Inspector Jefe de Región 3, Lic. Lidia Mansilla de Aisa, Directora de la Casa de Cultura de González Catán, gran parte del cuerpo de Inspectores de educación de la Región, docentes, ex – docentes, egresados, personal administrativo, porteros, alumnos y pa
Hubo testimonios, relatando cómo fue creciendo la escuela, que emocionaron a todos: desde Elena Ramos, primera maestra y gran colaboradora de la Obra, hasta Analía García, una de las docentes más jóvenes quien contó su paso como alumna y su experiencia actual: “Después de tantos años, descubrí que este lugar, al igual que lo hizo en mí, dejó una huella imborrable en todo el personal y en miles de alumnos. Es una huella que permanecerá: es el recuerdo y el legado de nuestro querido fundador, quien hace veinte años se fue físicamente pero nos dejó su Obra que resplandecerá aquí, por siempre”, concluyó.
El director Marcelo Encaje, por su parte, recordó que en los primeros años de la escuela “(la construcción del) proyecto institucional, fue un trabajo de hormiga pero contábamos con el acompañamiento constante de Perla y el Padre”.
Refiriéndose a que se trata de una escuela que propicia la integración, Encaje agregó: “recordemos siempre que es absolutamente diferente pensar que un niño es especial que pensar que sus necesidades educativas son especiales, es confundir sustancia con condición, un niño es un niño a pesar de sus diferentes modos de aprender”. Por eso, recordó que “El Padre Mario nos marcó en que no necesariamente todos teníamos que tener las mismas ideas, sino que adhiriéramos a valores, que guardaran relación con un proyecto vinculado con la formación de un niño feliz.
Durante el acto, Monseñor Suárez bendijo las placas con las que se imponen nombres de docentes ya fallecidos a distintos espacios de la escuela. De este modo, la dirección pasará a llamarse “Pablo Veloso” (el primer director) y un aula de primer grado pasará a tener el nombre de la maestra “Marisa Almada”.

