Conocí al padre Mario cuando yo tenia 6 años. Fue en la casa de las Hermanas Franciscanas. Mas tarde, hice la secundaria en el instituto de la OPM y pertenezco a la primera promoción del Insituto cuyo grupo viajó a España, recorriendo muchas ciudades de aquel país: Segovia, Ávila y Salamanca, entre otras.
Comencé a trabajar en los talleres guadalupanos dando mis primeros pasos junto a Adela Mackinlay, restaurando las piezas para el museo. Adela fue una gran amiga de Perla y del padre Mario y una gran colaboradora de la Fundación.
En el Taller Guadalupano tenemos muchos ánimos para el año 2008, particularmente con un nuevo proyecto: el taller de Cerámica.
Hablar de la Obra para mi es hablar de mi propia familia. Aqui me siento como en mi casa.

