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Me uní a la Obra en 1992 (después de que el Padre Mario falleció) como profesor de Educación Física en la Escuela Primaria. Allí ingresé por recomendación del docente Adrián Bottaro.

Al poco tiempo dejé de dar clases en la escuela e inicié mi experiencia en el CAM junto con los abuelos durante la colonia de verano. En el Centro de Día también dicté, hasta el 2010, clases de Educación Física para los adultos mayores.

Trabajo en el Polideportivo desde 1997. Empecé a desempeñarme en este sector como profesor de natación.  Yo disfrutaba de nadar y de enseñar esta disciplina. Hacíamos competencias en aguas abiertas. Fue así como conocí a mi ex alumno y actual amigo Carlos Valenzuela, con quien viví una experiencia única: el cruce a nado del Canal de Beagle en enero de 2004.

Me emociono cada vez que recuerdo ese momento de mi vida. Me sentí acompañado por el Padre Mario. Creo que sin él no hubiéramos tenido las fuerzas para lograrlo.

La Obra significa para mí más que un lugar de trabajo. Me siento en mi casa. Gracias a Dios, me manejo como si fuese una extensión de mi hogar, algo que no me pasa en los otros lugares donde trabajo.

Me gusta saber que aquí, en el Polideportivo, puedo colaborar con la gente y brindarles lo mejor. Darles la posibilidad de entrenarse y aprender valores, y que les resulte accesible poder practicar un deporte. ¡Gracias, Padre Mario!