Salud

Evaluación Cognitiva y Funcional una herramienta para cuidad la autonomía y la calidad de vida

Poder conocer cómo está funcionando hoy la mente y el nivel de autonomía de nuestros seres queridos es clave para acompañar el envejecimiento de forma activa y con herramientas adecuadas como es la evaluación neurocognitiva.

¿En qué consiste?

  1. Evalúa funciones mentales clave para la vida diaria, mediante pruebas confiables y adaptadas a cada persona:
  2. Memoria (recordar información, hechos recientes o antiguos)
  3. Atención y concentración (mantener el foco en una tarea, evitar distracciones)
  4. Lenguaje (comprender y expresarse con claridad)
  5. Orientación (saber en qué día estamos, dónde estamos, con quién estamos)
  6. Razonamiento y funciones ejecutivas (organizar ideas, tomar decisiones, resolver problemas)
  7. Funciones visoespaciales y motoras (reconocer formas, seguir instrucciones visuales)

¿Cómo se realiza la evaluación neurocognitiva?

La lleva a cabo un/a profesional especializado/a, generalmente psicólogo/a, en un espacio tranquilo y confidencial. Se utiliza una batería de pruebas estandarizadas, que pueden incluir consignas orales, escritas o visuales. La duración aproximada es de entre 60 y 90 minutos, dependiendo del caso.

Durante la evaluación, no se trata de “rendir un examen”, sino de conocer el funcionamiento actual del cerebro. El profesional analiza los resultados considerando variables como edad, escolaridad, historia laboral y contexto vital, para obtener una mirada integral.

Se puede realizar en una sola entrevista o en varias sesiones breves, según el estado de salud o la tolerancia de la persona evaluada.

Evaluación funcional

Explora cómo la persona se desenvuelve en su vida cotidiana:

Actividades básicas: alimentación, higiene personal, vestirse, movilizarse, uso del baño.

Actividades instrumentales: cocinar, manejar dinero, tomar medicación, hacer compras, usar el teléfono.

Se utilizan escalas e instrumentos específicos (como Barthel o Lawton-Brody) y se complementan con entrevista clínica y observación del entorno.

La evaluación neurocognitiva y funcional es una herramienta de prevención, orientación y cuidado personalizado. Realizarla a tiempo, incluso sin una urgencia aparente, es una forma concreta de mejorar la calidad de vida en la vejez y acompañar con conciencia cada etapa del envejecimiento.