
“El Padre Mario entendió, como ninguno, que hay que amar a Dios por sobre todas las cosas”, dijo el Padre Juan durante la misa.
La frase que nos dejó el Padre Mario se hace realidad año tras año: “al principio se sentirán solos, pero luego vendrán miles”.
Y en este agosto, al cumplirse el 22º aniversario de su fallecimiento, el Mausoleo donde descansan sus restos recibió a miles y miles de peregrinos que acudieron a honrar su recuerdo.
Durante todo el fin de semana largo de los días 16, 17, 18 y 19 de agosto, las calles que rodean a la Obra del Padre Mario se llenaron con las voces de los amigos que nos visitaron. Como Griselda, que vino desde José C. Paz con un grupo de amigas: “Vengo todos los 19 de cada mes y cada vez traigo más amigas que se hacen amigas de la Obra. Tenemos mucha fe en el Padre Mario”.
El 19 por la mañana, durante la multitudinaria misa, el Padre Juan recordó a nuestro Fundador con estas palabras: “El Padre Mario entendió como ninguno, que hay que amar a Dios por sobre todas las cosas. Porque fue un hombre de una gran fe, que siempre, en cada acto de su vida, puso a Dios por delante. Esa es una de las principales enseñanzas que nos dejó”.

