El 1º domingo de agosto, centenares de amigos del Padre Mario se acercaron a la Obra para homenajearlo con una misa celebrada por el Padre Eugenio quien dijo palabras muy cálidas sobre nuestro fundador: “Fue un hombre que dedicó su vida para predicar el amor de Dios.”
Posteriormente, acompañados por Perla Gallardo, nuestra presidenta, los presentes se dirigieron al Patio de la Solidaridad, que quedó oficialmente inaugurado junto con la nueva galería del Museo. Se descubrió una placa en agradecimiento a Marcelo Gallelli y Diego Sassone quienes contribuyeron para la construcción, a los alumnos de la Escuela Laboral Santa Inés por los baldosones del piso y a todos los peregrinos que con su aporte posibilitaron el avance de la obra.
Para terminar la tarde, en las instalaciones de la Escuela Santa Inés se compartió un almuerzo solidario y tuvo lugar el remate tradicional de algunos objetos que pertenecieron al Padre Mario.
Uno de los momentos más emotivos se vivió cuando los más de 250 amigos que se encontraban allí recibieron a un grupo de Mariachis y juntos cantaron el “Feliz cumpleaños” dedicado a Perla, quien el pasado 24 de junio cumplió 88 laboriosos años.
Amigos que nos visitaron durante el mes de agosto:
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Nancy Coletta:
“Conocí al Padre Mario cuando tenía 12 años. Hizo una sanación con mi hermano, que estaba muy enfermo y a partir de ahí tomé contacto con la Obra y nunca más me alejé. Volver, para mí, es siempre muy emocionante.”
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Remo Ansaldi:
“Vine acompañando a mi esposa y acá encontré una gran afinidad con el Padre Mario y su Obra. Además, los dos somos italianos y decidí acompañar su sueño por eso apoyo todo lo que puedo.”
Teresita del Valle Molina, esposa de Remo:
“Hace diez años que venimos a la Obra y él es mi papá del cielo, mi papá espiritual. No llegué a conocerlo. Una vez tuve un sueño hermoso: acompañaba al Padre Mario, que estaba junto al Padre Pío, y me enseñaba lo que iba a ser el edificio de la Universidad. Así que decidimos donar todos los años 6 mil ladrillos para ese edificio, y acá estamos, otra vez donando para ver crecer el sueño del Padre Mario.”
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Pedro Andrisano:
“Tengo 9 años y es la primera vez que compro algo en un remate de objetos que pertenecieron al Padre Mario, pero siempre vengo porque lo quiero mucho. Me bautizaron acá y acá voy a tomar la Comunión. Cada vez que vengo llevo estampitas, llaveros, medallas para todos mis amigos y familiares. Quiero que el Padre Mario los proteja también a ellos.”
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Marcelo Gallelli:
“Vengo para colaborar en todo lo que puedo. Me da mucho gusto estar acá, me siento bien. A veces he pedido por la salud de familia, pero siempre le agradezco por el trabajo que tengo. Siento que devuelvo algo de lo que el Padre me da, ayudando a la Obra.”
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Diego Sassone:
“Para mí es una satisfacción enorme poder colaborar con esta Obra maravillosa. El Padre Mario es un ejemplo de vida para todos nosotros.”
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Silvia Iriondo:
“Estoy ligada a la Obra del Padre Mario desde el año ´72, desde entonces él ha sido una persona que ha marcado mi vida en todos los sentidos: la salud de mi madre y de muchos amigos, el encuentro con mi marido, el nacimiento de mi hija (bautizada en la casa de él y nacida el día de San Mario). Me ha dejado profundas enseñanzas de cómo ser en la vida, cómo ser mejor persona, cómo podemos unirnos unos a otros. Fue un verdadero testigo de Cristo vivo. Recuerdo que una vez, en un cumpleaños suyo, había unas monjitas alemanas que cantaban hermoso. Entonces pensé que yo también tenía que cantarle algo en su homenaje y recordé una canción de cuna italiana que yo cantaba en el coro cuando era niña: “Tu scendi dalle stelle”. Y ahí lo vi consternado, muy emocionado, y resultó ser que esa era la canción que le cantaba su mamá para hacerlo dormir. Fue un momento hermoso, único. Así que la grabé y cantarla me recuerda siempre su figura.”
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Alberto Czerniawski:
“Hizo vivir muchos años a mi madre, curó a numerosos amigos, a uno de ellos, jockey, que tuvo un accidente gravísimo en el hipódromo, lo sacó del coma que los médicos consideraban irreversible. Así que hago todo lo que puedo para agradecerle. Como soy arquitecto, con mi gran amiga María Isabel Escasany, proyectamos el Museo del Padre Mario y ella donó el dinero para el Mausoleo donde descansan los restos del Padre. Pasamos momentos muy hermosos junto a él, compartiendo su mesa. Él nos amaba y nosotros lo amábamos a él.”
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