Durante la mañana del viernes 21 de agosto, nos sorprendió la grata visita del artista Juan Juncales y de la señora Amalia Castro Aubone de Carenzo.
Juan formó parte del conjunto los Huanca Hua, quienes grabaron el himno a Cristo Caminante. Amalia es nuera de la famosa niña Yolanda, nombre inmortalizado por el Cuchi Leguizamón en su Zamba de Lozano.
Queremos compartir la charla que tuvimos Juan, un ser humano increíble, que nos contó lo que significó para su vida conocer al Padre Mario.
Juan ¿Cómo fue que conociste al Padre Mario?
Lo conocí en 1976. Yo estaba de novio con una chica también muy ligada a la Obra del Padre Mario, Silvia Iriondo. Ella le llevaba al padre la foto de su madre, que estaba muy enferma, cuando el Padre atendía en Humberto 1º, en San Telmo.
Más tarde yo llevé a mi padre, que tenía un angioma en el ojo, con la posibilidad de perderlo en una intervención quirúrgica. El Padre Mario me dijo “dame dos o tres meses” y a los dos meses papá se curó. A partir de eso – que me impactó muchísimo – , lo fui conociendo un poco más. Y ahí comenzó toda una procesión de situaciones y de cosas que se fueron dando: traer a la Obra a los Huanca Hua a cantar, programar festivales y reuniones para la Obra… Recuerdo que iba a la casa de unos amigos que tenían un hijo discapacitado. Allí dejaba el auto, me subía a una casa rodante, íbamos juntando gente por la General Paz, por todos lados, y llegábamos a González Catán a las 5.30 hs de la mañana. El padre nos atendía, desayunábamos y luego nos volvíamos. Hice esto todos los días, durante mucho tiempo.
¿Cómo era tu relación con el Padre Mario?
Con el Padre nos hicimos, yo digo, amigos. Lo tenía como un referente muy especial. Él me decía “nene lindo” o “cantor de los cien barrios porteños”, y su saludo era un cariñoso cachetazo.
¿Cómo fue la experiencia de grabar el himno a Cristo Caminante?
El padre dijo “tenemos que hacer algo” y como yo los había traído a los Huanca Hua, sentía que había que hacer un homenaje cantado que quedara perpetuado en una poesía.
Entonces Pocha Barros –madre de los Farías Gómez- le esbozó un poco de la melodía que quería ponerle a Cristo Caminante, y Pedro Farias Gómez terminó de ponerle la música. En alguna que otra nochebuena venía aquí a cantar esta canción y luego me volvía a casa. Y cuando trajeron los restos del Padre Mario de la Recoleta hasta acá, en mayo del 93, la volvimos a cantar con los Huanca. Cristo Caminante es una canción bellísima.
Actualmente ¿qué actividades estás realizando?
Gracias a Dios y a la ayuda de los amigos, hace 9 años que me dedico a la docencia del canto. Estoy en Cultura en San Isidro, sigo haciendo recitales, cantando en las peñas y tengo alumnos particulares. Y levantándome todos los días y agradeciendo este oficio. Sobre todo por poder transmitir sin ninguna cuota de egoísmo todo lo que aprendí. Creo que la docencia sirve en la medida en que vos des tu materia con dignidad y al mismo tiempo des un testimonio de vida. Yo creo que el canto tiene la propiedad de sacarnos lo mejor de nosotros, la buena persona que tenemos adentro. Es una especie de sacerdocio por el tiempo que te lleva y porque tenés que estar bien interiormente, sino no podés transmitir. Y el otro se da cuenta si lo que decís lo sentís, o no. Se emociona cuando uno está emocionado adentro.

