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“Solo me iré de aquí cuando Dios me diga vení conmigo”.

Néstor Campos es voluntario de la Obra desde hace muchísimos años. Actualmente se desempeña en el Museo, donde custodia el libro en el que los visitantes firman para pedir por la beatificación del Padre Mario. De joven fue marino y recorrió los más importantes puertos del mundo, pero su encuentro con el sacerdote, cuenta, fue lo más lindo que le pasó en su vida y en la de su familia.

Yo trabajaba en Mercedes Benz y en varias ocasiones bajaba en la ruta 3, iba caminando hacia mi casa y pasaba por la Obra. Sentía el deseo de ayudar al Padre, porque él se lo merecía. Vine varias veces pero no me animaba a pedírselo. Una mañana, por fin, le dije que era calderista y que quería colaborar con él. Me dijo: “sí, anda a ver la caldera de la Policlínica que no funciona”, así nomás, y sin conocer donde quedaba, fui llevado hasta allí por la gente de mantenimiento. La revisé y le dije lo que tenía, y luego fue reparada. Así fue mi primer acercamiento con él.

Pero más adelante, Elena le dijo a mi esposa Norma (que colabora en la Feria Solidaria, y que en aquella época venía a coser a la Obra) que el Padre necesitaba colaboradores. Cuando me lo comentó Norma me puse tan contento que saltaba en una pata, e inmediatamente me puse a sus servicios. No recuerdo el año, pero creo que fue a fines de los 70 o principios de los años 80.

Él comenzaba a recibir gente muy temprano aquí en Catán, luego se iba a Capital y volvía por la tarde para seguir atendiendo. En aquella época nuestra función era sentarnos a la mesa de entrada y entregar las tarjetas a las personas que venían a verlo  para que él las atendiera. Recuerdo que lo hacía en el Retoño. En una oportunidad el salón estaba repleto de personas y era muy tarde. Entonces, el Padre, desde la otra punta,  empezó a decir fuerte:

-¡Neno! ¡Neno!

– Andá, que te está llamando el Padre, me dijo mi esposa. Recorrí el salón hasta la otra punta, donde él estaba, y le pregunté:

-¿Qué necesita, Padre?

Neno, ¿me querés matar? Mira la hora que es y la gente que todavía tengo en el salón.

Perdóneme Padre, le contesté, no me fijé la hora. Pero no se preocupe, que no entra  nadie más.

Una vez que atendió a todos, antes de irme, le pedí la bendición. Entonces me preguntó:

Neno, ¿quedó gente afuera?

– Si Padre, hay gente hasta la esquina, pero me imagino que no las va a atender.

– Sí Neno, hacelas pasar.

– Pero Padre, si usted me dijo… Entonces él me agarró la cabeza y me respondió:

No Neno, olvidate del reto y hacelas entrar. Y atendió a todas las personas que lo esperaban.

Así era el Padre, una excelente persona y un sanador como no conocí en la tierra, porque él  te veía y sin decirle nada conocía tu problema, iba derecho a tu dolencia, sin tocarte. Por todo lo que fue y es el Padre, acá estoy  desde hace muchos años, y solo me iré de aquí cuando Dios me diga “vení conmigo”.

Néstor Campos.

5 comentarios

  1. realmente me emociono la nota.vivimos encerrados en nuestros propios laberintos quejandonos y quejandonos cuando a nuestro alrededor hay millones de persona que piden aunque sea una sonrisa.tengo una gran devocion por el padre mario.no lo cono ci personalmente pero creo profundamente en sus milagros dios nos pone adelante a las personas adecuadas y el padre es una de ellas.bien por este hombre que cumple con su mision y tuvo la vision de que era necesario para la gente .te mando un abrazo y te felicito por lo que haces!!!elena

  2. Doy gracias a Dios todos los dias por haber encontrado al Padre Mario
    a hecho unos milagros muy grandes en mi persona y en la de mi hijo nos devolvio la slud, despues de que nos diagnoticaron con cancer hoy podemos decir

    GRACIAS PADRE MARIO POR TUS BENDITAS MANOS

    estamos curados

  3. Yo agradezco al Padre Mario haber conseguido trabajo y también que me haya alegrado la vida con mi gatita que es hermosa , me la dieron en la Obra del Padre , la fueron a buscar al techo de la santería, es como si estuviera él, un poco mas conmigo. Siempre que puedo ayudo a la Obra es muy importante que todos demos una manito por todo lo que dio el queridísimo PADRE MARIO.
    A AYUDAR QUE ES PARA TODOS!!!!!!

  4. Siento envidia de las personas que como Vd. Néstor conocieron personalmente y colaboraron con el Padre Mario.
    Yo no recuerdo cuándo ni cómo me enteré de su existencia hace ya 3 ó 4 años. Desde entonces siento un cariño especial por él.
    Estuve en Argentina pero no me fué posible acercarme hasta su pueblo.
    Pido que interceda por nosotros a ese Jesús que tan cerca sintió siempre.
    Dios estaba a su lado.
    Espero visitar su casa en González Catán junto con mi marido.
    Un abrazo.

  5. Quiero compartir con la comunidad una experiencia personal en oración. Ocurrió hace poco mas de un año, la mamá de un muy querido amigo había sido desauciada por los médicos y en medio del dolor recordé que había escuchado del padre mario y su fe en la sanación, entonces le pedí que sus manos se presentifiquen en las manos de los médicos y enfermeros, que Mimi saliera de esa situación, que tuviera la posibilidad de pelearla, yo estaba viajando y le pedí una señal de que me había escuchado y encontré entre otras estampitas una del padre que no recordaba que tenía, en ese momento lo sentí cerca y ademas Mimi se mejoró. Aunque hace mas o menos un mes murió, yo se que ahora una nueva vida la espera mas allá de esta. Saludos y paz para el padre mario

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