En 1983, cuando tenía tres meses de edad, me diagnosticaron el síndrome de Sturge-weber que me causaba convulsiones y que obligó a mis padres a internarme para estar controlado hasta encontrar una cura.
Para mí, el verdadero principio de mi rehabilitación fue el día en que me vio el Padre Mario. Él les dijo a mis padres que la medicina me ayudaría pero que él contribuiría en aliviarme a través de Dios.
Desde ese momento, tuve una inexplicable mejoría en mi salud. A pesar de que los médicos no tenían un buen pronóstico (mi esperanza de vida era de 5 años) mis padres confiaron en el Padre Mario y este próximo 24 de diciembre cumpliré 32 años.
Soy parte de la Obra del Padre Mario desde que ingresé en 1997 como alumno en la Escuela Laboral Santa Inés, adonde llegué luego de haber pasado por varias instituciones de educación especial.
Luego de egresar de la Escuela Laboral Santa Inés, continué en la Obra del Padre Mario entrenándome en Atletismo junto con el profesor Adrián Bottaro. Tuve el privilegio de representar a la Obra y de obtener medallas en infinidad de competencias internacionales (Brasil, México, Francia, Chile), y en los torneos bonaerenses y del interior del país.
Actualmente, formo parte del equipo nacional de la Federación Argentina de Deportes para Parálisis Cerebral (FADEPAC) que entrena todas las semanas en el Polideportivo Caminante.
Siento que mi vida está ligada al Padre Mario y a su Obra, y que todos mis logros deportivos y personales se los debo a él.
Hoy tengo a mi lado a mi compañera, que tiene mi misma condición de salud, y una hija de 5 años de edad que es nuestra locura y la de sus tíos, primos y abuelos.
Por todo esto, mi agradecimiento hacia el Padre Mario es inmenso pues soy lo que él me hizo ser, con su ayuda y protección.
Matías Isaac Silvera
DNI 29.882.818

