La caminata de los adultos mayores del CAM para homenajear al Padre Mario

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  • Emma (78 años)
    “Homenajear al Padre Mario significa para mí una alegría muy grande. Estoy acá, en su Obra, y jamás pensé que haría todo lo que hago en este lugar. Pinto en tela, dibujo, bailo. Si no estuviera en el CAM, mi vida sería triste. Yo cambié mis días. Venía de la tristeza y no me podía levantar. Acá cambió por completo mi vida. A pesar de que no conocí al Padre Mario, le agradezco cada día por la energía que siento en este lugar.”

  • Asunción (84 años)
    “Siento un agradecimiento inmenso hacia el Padre Mario porque él pensó en nosotros, en los más humildes. Por eso estoy acá. Cuando vine al CAM llegué muy destruida anímicamente y pude encontrar comprensión, contención en los profesionales y compañeros. Cada día, cuando comparto con ellos el almuerzo, miro la foto del Padre Mario para agradecerle el lugar que pensó para que nosotros, los mayores, nos sintiéramos mejor.”

  • Juan Grassio (profesor de educación física del CAM)
    “Es un orgullo y es un placer compartir esta actividad con los adultos mayores. Hace más de siete años que los acompaño en este lugar que significa mucho para mí porque en la Obra también me formé como profe. A los mayores los entrenamos para que disfruten de este desafío y se sientan bien al hacerlo. Para mí también es una oportunidad de agradecimiento al Padre Mario por todo lo que hizo para la comunidad y que conocí y me sorprendí al descubrirlo, cuando comencé a estudiar.”

  • La postal del emotivo homenaje de los concurrentes del CAM junto a sus docentes y profesionales.

Todos los años, un grupo de adultos mayores del Centro de Día Nuestra Señora del Hogar se proponen un desafío muy emotivo para homenajear al Padre Mario: caminar los tres kilómetros que separan al predio de La Toscana, donde se encuentra el CAM, con el mausoleo.

Por las calles de González Catán marchan con su paso lento pero cargado de alegría y transitan un poco más de 30 cuadras con sus banderas para rendirle un reconocimiento al Padre Mario, quien elegía pasar las tardes junto a las personas mayores del barrio.