
Finalizaba el año 1999 y recién egresado del Instituto Terciario como Analista en Administracion de Empresas, llegué al área administrativa recomendado por Gustavo Bareilles, a quien agradezco tanto haberme puesto en este camino que tantas gratificaciones me ha dado desde entonces.
Trabajar en la Obra para mí tiene un doble valor: soy feliz haciendo lo que me gusta y también me gratifica mucho saber que mi labor incide, de alguna manera, en el bienestar de la comunidad de González Catán, a la cual pertenezco desde hace más de 20 años.
Debo reconocer que estar a cargo del equipo de trabajo de la Administracion central en una Fundación no ha sido muy sencillo para mí que venía acostumbrado a la permanente competitividad y eficiencia económica buscada en las multinacionales en las que trabaje anteriormente. La nueva filosofía de trabajo ha sido un constante desafío en mi gestión. Con varios aciertos, creo, y con otros tantos errores, siempre he encontrado en palabras de Perla Gallardo y Alberto Garavelli un apoyo permanente, incluso en situaciones particulares muy difíciles para mí.
Mi área tiene la particularidad de estar en permanente contacto con todas las demás y con los proyectos que se llevan a cabo; el volumen de trabajo es significativo y eso me da una visión tan especial de la magnitud de la labor de nuestra Obra en González Catán que me enorgullece enormemente participar de sus actividades y pertenecer a este lugar; jamás hubiera imaginado el inmenso alcance que tiene el accionar de la Obra, ¡los números asombran!
Además de hacer aquí lo que me gusta, tengo la inmensa suerte de tener un equipo de trabajo maravilloso, profesionales que día a día me acompañan y defienden fervientemente los intereses de Obra, les estoy infinitamente agradecido por acompañar mis decisiones, por cuidarme y por alertarme cuando ven que algo no va bien, también aprendo mucho de ellos a diario.
Yo no sé que me depara el destino… ¿Quién puede saberlo? Pero sí sé que aunque otras puertas se abran, me gustaría seguir vinculado a este lugar y su gente, aunque sea en algún pequeño proyecto, pues este nuevo concepto de trabajo me ha transformado, hoy entiendo que puedo contribuir con mi vocación ayudando a los demás, ese es el verdadero cambio que ha generado en mí esta fundación. Entonces… puedo decir con muchísimo orgullo que la Obra es parte de mí y que ¡Yo también soy parte de la Obra!

