Atención al PeregrinoSoy Parte

Bety, al igual que su esposo “Negrito” Ribero, es una gran colaboradora dela Obra del Padre Mario. Todos los domingos, desde hace mucho tiempo, viene a dar una mano con las tareas que se realizan en la librería del Museo.

Alegremente atiende a cada peregrino y le transmite la experiencia de haber conocido al padre Mario. La sanación de su madre y la llegada de un hijo son motivos más que suficientes para agradecer un encuentro que cambió su vida y la de su familia para siempre.

Mi madre -nos cuenta Bety- sufría el mal de Paget. Los médicos habían llegado a la conclusión de que debían que amputarle una pierna. En ese entonces me hablan del padre Mario y voy a verlo junto con mi madre. Al poco tiempo y luego de haber visitado al padre varias veces -prosigue- mi madre no sólo dejó de sufrir tremendos dolores, sino que la operación no fue necesaria: pudo volver a caminar, y llevó una vida normal durante 18 años.

Pero también Betu vivía su propio dolor: luego de tener a su hija Laura, durantemuchos años no conseguía quedar embarazada. Sin darse cuenta, también ella recibía la bendición del padre Mario, cada vez que acompañaba a su madre. Al poco tiempo el padre le dice que estaba esperando un niño. Una noticia que recibión con mucha alegría y que todavía cuenta emocionada, aunque ya hayan pasado mas de treinta años. El hijo tan esperado por Bety y el “Negrito” fue bautizado con el nombre de Mario, en honor, claro, al padre Mario.

Ahi reconozco y agradezco esos años -dice Bety-, la experiencia de estar cerca del padre fue muy positiva, y continúa: recuerdo que una vez estaba parada frente a la Iglesia. De repente veo al padre al lado mío, y me dice -¿tú crees que un hombre solo puede hacer esto? Sin la ayuda de Dios yo no podría haberlo hecho. Siento también que a lo largo de los años el padre fue catequizándome, enseñándome a vivir. Terminabamos algo y ya proyectábamos otra cosa. No nos quedábamos en lo que pasó, hubiera sido bueno o malo el resultado.
Siempre nos hacía mirar hacia delante. Estos proyectos te mantenían vivo y generaban energía positiva.

Recuerdo también que en el día del cumpleaños del padre, Perla nos reunía para informarnos de lo que se había logrado en ese año y todo lo que se hacia para recaudar fondos. Ver el informe en la cena anual que se hace en estos tiempos me hace acordar a esos cumpleaños del padre, tan lindos y tan gratos a mi memoria.

Al tiempo de que el padre Mario “partió”, Bety fue al programa de Susana Giménez y nos cuenta que su principal preocupación era: ¿cómo explicar que el padre Mario sigue presente en su Obra? Entonces, dije en el programa que cada uno tenia que venir a la Obra y hacer la experiencia. A partir de allí comenzaron a llegar muchos peregrinos… comenzarona venir los miles que predijo el padre.