La ObraSoy Parte

La arquitecta Yolanda Sbrola, Chiqui para los conocidos, es la encargada de supervisar el mantenimiento edilicio de toda la Obra, y de diagramar sus nuevas edificaciones.

Hace muchos años, Perla Gallardo me invitó a la Obra y me preguntó si tenía ganas de colaborar. Cuando llegué me pareció increíble lo que estaba viendo, y al conocer al padre Mario pensé: de acá no me voy.
Desde mi primera conversación con él percibí su pasión por los ladrillos y por edificar. Mientras iba edificando una obra ya pensaba en la siguiente. Era muy expeditivo, muy activo. Estaba terminándose la escuela secundaria y ya soñaba con el edificio que hoy ocupa el Colegio Pantaleo, en la esquina de Conde y Valentín Gómez.
Más tarde quiso un Polideportivo que estuviera abierto a la comunidad y adaptado para personas con capacidades diferentes. Hacer una arquitectura que se adapte para todas las capacidades requiere de ciertos elementos. Construir algo accesible no cuesta más dinero. Solamente hay que pensarlo. Es una cuestión de actitud y de tenerlo siempre presente en el momento en que se proyecta.
Creo que esa fue la razón de ser de todas las obras del padre Mario, y esa característica tan importante tiene mucho que ver con cómo era él: una persona abierta, ecuménica, sensible.
Del padre me impactó su capacidad de pensar que, en el futuro, a largo plazo, su Obra iba a estar dirigida a muchas personas. Por eso las dimensiones de todos los lugares: siempre pedía que fueran más grandes, más amplios, con cabida para todos. Su objetivo era ofrecerlo todo a la comunidad ¡Solamente alguien como él puede hacer una obra con tanta generosidad, pensando siempre en los demás!
La Obra era, y es, una urbanización: el padre hizo gestiones para traer el alumbrado público, el pavimento, el gas natural, en fin, todo lo que se necesita para urbanizar y mejorar la calidad de vida de los habitantes, al mismo tiempo que ofrecía la posibilidad de cubrir la Educación, la Salud y Alimentación a los más necesitados.
En cuanto a la característica edilicia de la Obra, sabemos que él nació en un pueblo de la Toscana italiana adonde se usa el ladrillo a la vista. Acá, en Catán, él buscó tener un pedacito de su tierra. Por supuesto, no es un estilo totalmente definido sino ecléctico, con influencia italiana.
Por último, quiero recordar que también están sus Centros en Santa Fe y en la ciudad de Buenos Aires, adonde se trabaja con el mismo amor y los mismos objetivos que en González Catán.