María José Almeyra

Alejandro NoriegaYo soy parte de la Obra

Profesora del Centro de Formación Integral Santa Inés

Conozco la Obra de toda la vida por mi papá y por Mimi Sinestro. Yo conviví desde pequeña con relatos sobre la Obra y viví cada experiencia que me transmitían.

Y durante mucho tiempo trabajé como administrativa. Llegué a ser jefa de un sector en una empresa, pero siempre estuve muy vinculada al arte y me fui formando en distintos lugares. Hasta que sentí que debía desarrollar eso para lo que me había estado preparando durante tantos años y le empecé a dar forma a este proyecto de trabajo.

Así fue cómo me sumé al equipo de Santa Inés en cuanto hubo una oportunidad. A la mañana, con los chicos trabajamos con la arcilla, con los colores, con la textura. Yo soy una apasionada de la cerámica y trato de transmitirles esa pasión. A ellos les entusiasma mucho explorar el proceso desde que empezamos hasta que tienen el cacharro terminado.

A la tarde trabajamos cuestiones más generales de las artes plásticas y utilizamos otros elementos distintos de la arcilla.

Acá me encontré con algo maravilloso. Fue mi primer trabajo como profesora y aquí entendí muy bien que en el trabajo docente uno aprende todo el tiempo de sus alumnos. Ellos me enseñan a mí todo el tiempo. Para trabajar parto siempre de sus intereses y de lo que a ellos les gusta y creo que les va a servir. Buscamos aquí que ellos experimenten el goce estético. El trabajo es exigente y a estos jóvenes con discapacidad les enseñamos desde lo que pueden, no pensando en lo que no pueden. Eso les permite superarse.

Para mí, la Obra del Padre Mario es una ventana desde la que siempre miré y quise formar parte. Y hoy es una puerta que me permitió entrar y desarrollar mi pasión y transmitirla a los demás.