
Javier Zonino
Me acerqué a la Obra del Padre Mario cuando recién había empezado con la fotografía y llegué sin trabajo. Antes, me las rebuscaba como podía, hice muchos trabajos, hasta hice de ayudante de albañil. Con la indemnización de una pizzería de la que me despidieron, compré una cámara (ya sabía algo de fotografías) y vine a presentarme, un poco porque mis sobrinas, hijas de mi hermana, estudiaban acá y conocía la Obra. De esto hace ya más o menos 15 años.
No sé bien por qué me dediqué a sacar fotos. Pero es un trabajo que me agrada mucho, lo hago con pasión. Lo que más me gusta es ver que la gente se siente bien con mis fotos, que se vean bien y me lo digan.
Me siento parte de la Obra porque paso gran parte de mis horas retratando gente y tomando imágenes de las actividades que realizan. Es más, mi vida cambió porque el trabajo dignifica y acá tengo mucho trabajo porque no es sólo venir y sacar las fotos, hay que imprimirlas, ensobrarlas, buscar a los interesados, ofrecer el material.
Mi vida mejoró mucho desde que estoy acá porque, además, me empezaron a llamar desde otros lugares, viendo que hago mi trabajo con responsabilidad. Saco fotos para fiestas, cumpleaños, bautismos, etc.
Muchas veces le he pedido al Padre Mario por mucha gente y la verdad es que me ayudó a resolver problemas de salud y de trabajo de familiares y amigos. Y también le pedí por mí. Se encaminan las cosas cuando le pedís al Padre Mario. Y por otro lado, acá siento una gran paz. Cuando voy al Mausoleo o a la Capilla Cristo Caminante, siento una paz inmensa, indescriptible.
[stextbox id=”testimonios_20″]
La Obra del Padre Mario representa gran parte de mi vida porque me ayudó a formar mi familia. Tengo un hijo, Martín que hoy tiene 4 años. Mi esposa, Norma, no quedaba embarazada y se iba a hacer inseminación artificial. Entonces le pedí intensamente por eso al Padre Mario y quedó embarazada sin tratamiento. Los mismos médicos decían que no podría quedar embarazada hasta que se produjo el milagro. Igual, mientras tanto, yo insistía con el pedido todos los días, pero tampoco me quería ilusionar, así que cuando llegó Martín fue una doble alegría. Yo le pedía mucho, le decía al Padre Mario “hacé lo que puedas” y llegó. Los milagros existen.[/stextbox]

