DiscapacidadSoy Parte

equipo_cocina_santaines

Mirta Contreras, cocinera, DNI 21.643.537:

Mi primer contacto con la cocina profesional lo tuve en un curso de cocina que había organizado AVSI, acá en la Obra del Padre Mario. En ese entonces estaba Antonella Di Giorgi y le expliqué que no podía pagar ya que yo era separada y con cinco chicos que mantener. Me becaron y pude continuar mi formación.

Yo colaboraba como voluntaria de limpieza en la Policlínica con Diana Suárez, cuando se produjo una vacante aquí en Santa Inés. Me ofrecieron el puesto, ingresando en el año 1999. Mi responsabilidad era la limpieza de la escuela y del CAM, que por entonces funcionaba aquí al lado.

De a poco fui tomando nuevas responsabilidades y se fue afianzando una relación de mucho respeto con el equipo directivo, Mimí y Marcela. Ya voy a cumplir tres años como cocinera. Me gusta todo de mi trabajo y hay días muy intensos, como cuando se suma el Centro de Día de Mariano Acosta. Esos días preparamos la comida para 130 personas. Pero nada es difícil en este trabajo, lo hacemos con mucho placer y amor por los chicos.

Me siento orgullosa del equipo de trabajo, todos tiramos para el mismo lado y nos tratamos muy bien. En Romina y en José encontré dos compañeros excepcionales.

Para mí, la Obra del Padre Mario representa mucha felicidad en mi vida. No la estaba pasando muy bien cuando llegué acá y hoy es un orgullo pertenecer, porque acá se trabaja con ganas.

José Cabeza, ayudante, DNI: 35.336.047

Soy el más nuevo del equipo, llegué hace sólo tres meses, y acá encontré un gran equipo y un lugar donde se trabaja mucho pero de una manera muy tranquila, con buen trato y compañerismo. Cada día que pasa voy conociendo a la Obra y siento que es un lugar de puertas abiertas, de mucho cariño.

Romina Ifran, ayudante de cocina, DNI: 28.374.687

Lo más lindo que tiene este trabajo es que me levanto y sé que puedo venir contenta porque acá me tratan bien, nos dejan trabajar cómodos y entonces me siento como en casa. También me gusta saber que lo hago para chicos discapacitados, porque ellos tienen muchos valores para enseñarnos a nosotros.

Empecé hace cinco años limpiando y llevo dos como ayudante de cocina. Siempre le ponemos entusiasmo a la comida para que salga rica y siempre estamos buscando un nuevo ingrediente o cambiar la cocción para que cada vez salga más gustoso.

Antes de empezar a trabajar acá escuchaba mucho sobre el Padre Mario y acá me terminé de hacer una ferviente creyente. Debo transmitir entusiasmo porque – cada vez que cuento que trabajo en este lugar tan hermoso – la gente se emociona, me pregunta cómo se trabaja con los chicos, me dice que quiere venir.