Ariel Rodríguez es peluquero. Hace unos años sintió la necesidad de colaborar con la Obra, cuando una amiga le contó que su madre, milagrosamente, se había recuperado de un cáncer terminal tras ir juntas al Mausoleo. Allí ambas habían rezado a Dios para que la operación fuese exitosa. Esa había sido su última esperanza ante un diagnóstico médico desalentador, en el año 2008.
Así llegó Ariel a la Obra, agradeciendo al cielo no haber pasado por una circunstancia similar a la de su amiga, ni tener que pedirle por la salud de un familiar al Padre Mario.
Sentía atracción por la Obra, pese a que él no vive en la zona y sólo le queda de paso cuando visita a su hija en Virrey del Pino. Pero eligió sumarse y colaborar de alguna forma.
Pensó en su oficio. Él, se dijo, podría ser útil cortándoles el pelo a los chicos de La Huella que pertenecen al programa Padrinazgo: “Si mi donación no puede ser económica, intento ayudar con lo que hago.”
Ariel cumple con su palabra y desde el 2009, un lunes al mes, en su día de franco, se acerca a Pantaleo 201 para brindarles a nuestros niños y adolescentes una sesión de peluquería completamente gratis. Se ha hecho gran amigo de ellos, a quienes no sólo lookea sino también aconseja sobre la importancia de la prolijidad y el cuidado personal.
¡Gracias por elegir colaborar con la Obra, Ariel!

