Raúl Alonso

Raúl Alonso

Llegué a la Obra del Padre Mario en diciembre de 2007, por indicación del profesor Jorge Córdoba, quien me invitó a participar como docente de la licenciatura en Administración de Empresas en el CUP (Colegio Pantaleo Nivel Universitario). En ese entonces, se dictaba esa carrera en convenio con la Universidad Católica de la Plata (yo trabajaba en esa universidad, en otras carreras, desde 2003).

En cuanto recibí la invitación pensé ¿Obra del Padre Mario? ¿Colegio Universitario Pantaleo? ¿González Catán? De estas organizaciones no tenía conocimiento… Por otro lado, ¿González Catán, en el fin del mundo? Mi respuesta inicial fue un no. Pero después de varias tentativas, una voz amable y delicada, por comunicación telefónica, no sé cómo, logró convencerme: la intrépida era Florencia Flores, en aquella época secretaria administrativa del CUP. Y así fue que, en el caluroso enero, febrero y marzo del 2008, asumí y dicté un curso de verano. Hoy digo: con una satisfacción inmensa.

Y así fue que, sin querer queriendo, fui integrándome a la Obra, como docente en el CUP inicialmente con la UCALP y luego con ISALUD, dictando diversas materias.

A su vez, en 2008, simultáneamente fui convocado para un Curso para emprendedores en el CESDE – Centro de Servicios para el Desarrollo Empresarial –, para la elaboración de un Manual para Emprendedores y para la implementación parcial de las Normas ISO 9001, tarea que también realicé en el área Cultura. Y al año siguiente, en 2009 fui invitado a asistir como consultor y asesor a la Dirección General de la OPM en diversas tareas profesionales en materia de organización, administración y auditorías diversas, funciones que vengo desempeñando hasta el día de la fecha, habiendo colaborado prácticamente con todas las áreas de la OPM.

Como docente, he tenido el beneplácito de que la gran mayoría de los alumnos ya son graduados, y que muchos de ellos, en la actualidad, son mis colegas y compañeros de trabajo, y forman parte de la Obra en diversos cargos y funciones de relevancia.

Como profesional, las labores desarrolladas en la OPM me han exigido mantenerme siempre actualizado y con una vocación de colaboración activa en toda la organización.

Aquí, he aprendido a percibir que la labor realizada por nuestro fundador, el Padre Mario, a partir de la tradición católica, ha sido realmente magnífica. Y lo más notable, es que, a los casi 25 años de su desaparición física, sus facultades y legado para atender a los beneficiarios se encuentran intactas e inclusive potenciadas debido al desarrollo alcanzado por la Obra en la comunidad de González Catán. Mediante la cultura del trabajo, nuestra misión define la razón de ser de la Obra, que es precisamente mejorar el desarrollo humano en la zona.

Como ser humano, ahora y a mis 75 años de edad, puedo decir con orgullo y satisfacción, que ha sido una verdadera bendición el haberme incorporado a la OPM y que mis colegas y compañeros de la Obra además de amigos, representan para mí una verdadera familia.

Por todo eso puedo decir que “yo también soy parte de la Obra”, pero también que “la Obra ya es parte de mí”.