María del Carmen “Maica” Ceinos

Ceinos Maica

Hace muchísimos años yo participaba de un grupo juvenil de una parroquia y trabajábamos en forma integrada con los chicos de la capilla Cristo Caminante. Así que una vez por mes nos reuníamos aquí, en la Obra del Padre Mario. Fue por eso que tuve la suerte de conocer al Padre Mario y de encontrarnos en su capillita, a la que recuerdo con unos bancos humildes, de madera.

Muchos años después, me contacté con el profesor Tricarico, que por entonces dirigía la Escuela Secundaria, pero finalmente no se concretó mi ingreso. Siempre recuerdo el día que vine a la entrevista con el profesor Tricarico: yo no podía reconocer casi nada del lugar, del barrio, en el que había caminado junto al Padre Mario. Habían pasado unos años desde que yo venía con los grupos parroquiales y lo que en ese entonces era todo descampado ahora había crecido de manera increíble.

Más tarde, me volvió a llamar  Hernán Tony Ledesma, pero finalmente tampoco pude empezar. Sin embargo, comenzamos a trabajar con otras escuelas en las galas de educación física intercolegiales que se hacían en aquellos años y volví a tener contacto con la Obra, sus alumnos y profesores.

Ya cuando el Instituto Superior era una realidad en la zona, Rosana Martín y Gustavo Bareilles me vuelven a convocar en el año ´99 para cubrir una vacante en el profesorado de Educación Física. Tenía una nena de un año, en ese entonces, y me había prometido no trabajar más por la noche, pero esta tercera vez no le podía decir que no al Padre Mario y empecé, hace ya 17 años.

Siempre sentí que aquí había algo especial. Disfruté muchísimo todos estos años del trabajo y disfruto especialmente de los chicos. Hoy llego al Instituto y lo que me reconforta es saber que voy a estar varias horas en contacto con mis alumnos. Eso es lo que me gratifica del trabajo aquí, los chicos.

Quisiera ver que esta Obra continúa con el espíritu con que la vivió, la pensó y la impulsó el Padre Mario. Mi deseo es ver que esta Obra sigue sus designios y que nosotros estamos dispuestos a continuar con un trabajo realmente desinteresado. “Bienaventurados los pobres de espíritu” dice la Biblia y nos lo recuerda a diario Su Santidad Francisco. Debemos tener presente al Padre Mario respetando esa bienaventuranza y siendo conscientes de que estamos aquí para educar “sembrando la buena semilla”, como él pedía.

María del Carmen “Maica” Ceinos

DNI: 18.162.836